martes, 28 de agosto de 2012

Un derecho fundamental

La libertad de expresión es la libertad de expresar pensamientos, ideas o creencias (escrita u oral) a través de cualquier medio. El concepto de libertad de expresión surge con el advenimiento del Estado liberal clásico y se identifica en principio con la libertad de imprenta, consagrándose en un derecho de libertad individual frente al poder público. Las libertades públicas otorgan a las personas derechos para evitar el avasallamiento discrecional del poder público (gobierno de turno) y ponerle un límite a los poderes del Estado. La libertad de expresión surge como una respuesta de las necesidades sociales a la concentración de poder que ejercían las monarquías absolutistas en Europa. Sin embargo, para los autores artífices de un proyecto con fines hegemónicos (como el del MAS) resulta impensable que el ciudadano pueda tener algún derecho que vaya en contra de los objetivos perseguidos por el Estado y suele negar la esencia misma de esta libertad.

En estos días hemos visto con indignación el juicio realizado por el gobierno a tres medios de prensa. Algún oficialista por ahí dice que defender la libertad de prensa es defender a los empresarios dueños de medios de comunicación, eso no es más que una falacia con el objetivo de desviar el debate de lo esencial, la información libre, sin censura previa. Siempre habrá diferentes visiones en cada medio de comunicación, lo cual es sano y normal ya que nadie puede atribuirse la verdad, ni menos pretender ser absolutamente objetivo ya que todo ser humano es por naturaleza subjetivo. El problema surge cuando a toda costa se quiere imponer unilateralmente una visión de la “única verdad” promovida por el gobierno. Esta manera estalinista de entender al Estado es retrógrada, anacrónica y no reconoce al ser humano si éste no es funcional al proyecto de dominación política y social. La libertad de expresión y de prensa es un derecho fundamental reconocido en la Constitución Política del Estado, en la Declaración francesa de los derechos del hombre, entre otros. Por ésta razón, en un Estado pluralista y democrático la libertad de expresión es un derecho y libertad individual, es un principio informador del ordenamiento jurídico. El Estado, mediante el gobierno, tiene la obligación de garantizar el efectivo ejercicio de la libertad de expresión y la libertad de prensa. El límite a este derecho está en que la expresión de ideas no puede justificar las injurias, insultos y difamación.

Al gobierno no le gusta compartir el poder, clara muestra de eso es la cooptación del poder legislativo, que en lugar de ser una instancia de control es solamente una extensión del Ejecutivo, y la cooptación del poder judicial. Ahora le toca el turno a los medios de comunicación, último bastión del control social de la actuación gubernamental. Los medios de comunicación son objeto de continuos ataques gubernamentales porque en realidad lo que se quiere no es destruir los medios de comunicación, sino por una parte amedrentarlos para que no reflejen los hechos como se producen o para que no den cabida a opiniones de personas que disienten del gobierno; y por otra parte que la información sea controlada por el poder público.

“No se puede formar el carácter y el valor del hombre quitándole su independencia, su libertad y su iniciativa (Lincon)”.

Por: Fernanda San Martín Carrasco, Columnista. La Prensa 28/08/2012

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Archivo:

Código Penal de Bolivia

Nueva Constitución Política del Estado-Bolivia

Derecho Bolivia

Derecho Bolivia
Emblema de la justicia en Bolivia.