jueves, 20 de diciembre de 2012

Abogados en El Alto regatean su trabajo por Bs. 5

En la avenida Juan Pablo II, cerca de la Corte Superior de Justicia de El Alto, al menos dos cuadras están llenas de letreros, grandes y chicos, donde abogados ofrecen sus servicios. Se puede pensar que los litigantes llenan las oficinas en busca de asesoría; sin embargo, la realidad es otra.

En esa zona de El Alto hay al menos 1.200 abogados que deben “regatear” el precio de sus servicios ante la poca demanda de litigantes en la urbe y para no perder su trabajo. En algunos casos rebajan hasta el 80% de lo que deberían cobrar.

“Realizamos trámites penales, memoriales, minutas de aclaración de lotes, procesos administrativos y divorcios”, se lee en los carteles colocados en las puertas de las oficinas de los juristas, las que se encuentran una al lado de la otra y forman así una hilera interminable en la avenida Juan Pablo II, una de las troncales de El Alto.

Sobre la vía, los estudios jurídicos se instalan en ambientes de hasta cuatro metros cuadrados cada uno, donde sólo entra un escritorio en el cual se acomoda la computadora, un pequeño sillón, un modular de libros y documentos, y la silla del jurista.

“Actualmente nos vemos obligados a rebajar los precios del arancel mínimo porque la gente no quiere pagar. Tenemos que regatear el costo de cualquier trámite para que los clientes se acerquen”, relató el abogado Jorge Choque, quien alquila una oficina en la Juan Pablo II.

Los trámites que realizan con más frecuencia son el llenado de memoriales para abrir denuncias penales por robos o estafas, el inicio de procesos civiles de compra y venta de terrenos, vehículos, divorcios y hasta nulidad de matrimonios.

“Un memorial simple cuesta 100 bolivianos porque eso fija el arancel, pero yo, por ejemplo, tengo que rebajar el precio hasta 20 bolivianos”, lamentó el abogado Javier Chumacero, entrevistado por Página Siete. Su colega Gonzalo Garrón coincidió con él y añadió que un proceso largo, como un divorcio, cuesta 5.000 bolivianos, “pero los litigantes no quieren pagar esa suma y nosotros, para tener trabajo, les tenemos que rebajar desde un 20 hasta un 50%”.

En la calle Jorge Carrasco, al frente de la ex Alcaldía de El Alto, la situación es similar. En una cuadra hay al menos 60 oficinas de abogados. En esta calle, a diferencia de la avenida Juan Pablo II, las oficinas ocupan galerías enteras donde los profesionales ofrecen sus servicios en las puertas de cada estudio jurídico. “De alguna manera tenemos que llamar la atención a nuestros clientes. Si nos quedamos en las oficinas nadie se acerca”, dijo Narda Caro, abogada que trabaja junto con dos colegas en una oficina de unos seis metros cuadrados en una galería.

Agregó que no se pueden cumplir los precios del arancel porque la gente se va. “Tenemos que rebajar porque si no, las personas se escapan. Intentamos tomar procesos largos para que, con rebaja y todo, podamos solventar el alquiler de la oficina”.

Dijo que por la redacción de cualquier minuta que cuesta 300 bolivianos cobra 150. “Tenemos que bajar el costo porque tenemos que atraer a los clientes, que no vienen constantemente”.

El abogado Choque contó que en un día hábil, entre tres a cuatro litigantes se acercan a su oficina a contratar los servicios.

“Antes no era así. Teníamos más clientes, pero desde que hay una proliferación de nuestros mismos colegas es que no tenemos litigantes”, contó.

Un contraste se observa en las calles. Si bien los bufetes colapsan los dos sectores de esa urbe, dentro de ellos la ausencia de litigantes hace que los estudios jurídicos permanezcan vacíos.

Página Siete

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