lunes, 21 de enero de 2019

Jasmani Torrico fue tratado como un rey en El Abra


Jasmani Torrico, conocido como el “abogado del diablo”, goza de privilegios en el penal de máxima seguridad de El Abra, donde está recluido preventivamente por la extorsión y tortura a un mecánico; además, seguiría dando órdenes a los miembros del consorcio de abogados “Leclere Asociados”, del cual él es su líder.

Torrico, conocido por defender a criminales, ingresó al recinto carcelario el pasado 16 de noviembre. Según privados de libertad, el acusado de extorsión nunca estuvo en el área de asilamiento, que es el sitio donde son ingresados todos aquellos reclusos nuevos, sino que permanece desde el día que llegó al penal y hasta la fecha en el sector de sanidad, donde cuenta con un espacio para él solo y un teléfono celular que lo usa el rato que quiere sin ninguna restricción; además, recibe visita de sus allegados y abogados de su entorno.

“A él (Jasmani Torrico) no lo revisan (los policías) cuando sale o entra de su audiencia. Él decide quién puede o no entrar a verlo y está solo en una habitación de sanidad, cuando tendría que estar con la población del penal”, relató uno de los internos, quien además afirmó que “aquí adentro hay muchos abogados, pero él es de peso y los policías son sus amigos”.

Otras dos fuentes consultadas por este medio de comunicación confirmaron este extremo.

El propio Torrico, en su audiencia de apelación a las medidas cautelares por el caso de su padrastro, desarrollada el pasado jueves, admitió que visita de forma permanente sanidad del El Abra debido a los problemas que presenta en su pierna, que según él estaría a punto de perder.

Torrico, de acuerdo con las investigaciones de los dos casos en los que está involucrado, seguiría dando órdenes a los miembros del presunto grupo delictivo que torturó y extorsionó a su padrastro y a un mecánico.

Fuentes allegadas a la investigación confirmaron que desde el interior del recinto carcelario el abogado da las líneas de las “movidas” que debe seguir el grupo que lidera.

Asimismo, luego de la denuncia del mecánico y su padrastro, más víctimas aseguraron haber sido torturadas por la banda delictiva con el mismo modus operandi que en los primeros casos, pero no se animan a denunciar por temor a represalias.

MITAD DE FIANZA

En la audiencia del jueves, Torrico, junto a su equipo jurídico, pidió una rebaja de la fianza que le impuso el juez cautelar. Esta solicitud fue atendida por la Sala Penal Segunda que le bajó de 200 mil a 100 mil bolivianos, pero mantuvo la detención domiciliaria. Sin embargo, por el caso del mecánico, el cuestionado abogado seguirá recluido en El Abra.

La fiscal del caso, Faridi Arnez, en esa misma audiencia alegó que el bufete de Torrico no factura y no tiene un NIT; además, trabajan personas que no son abogados. Estos alegatos fueron rechazados por el Presidente de la Sala Penal Segunda, quien justificó que Torrico tiene un título profesional y el emitir o no factura es un tema que debe ventilarse en otra instancia.

Torrico aseguró que ejerce como abogado hace 16 años, pidió no cuestionar su profesión y tampoco a su equipo, aunque reconoció que uno de sus colegas no sería abogado porque habría sido engañado con un trámite de título falso.

La historia de Jasmani

El padrastro de Jasmani Torrico, J.T.L. relató que llegó a la vida del abogado cuando este apenas tenía tres años de edad.

J.T.L. se casó con la madre de Jasmani y le dio a su hijo el apellido.

“Yo lo hice estudiar, él es mi hijo, nunca lo vi como si no lo fuera, pero hemos llegado a este punto”, describió.

Según el padrastro, Jasmani fue una persona tranquila, pero a la edad de 14 años es cuando se dio cuenta de que tenía el poder de convencimiento con sus compañeros, los convocaba y les decía qué hacer.

Ya de mayor, refiere, como todo padre quería lo mejor para él y por ello le pagué sus estudios de Derecho hasta culminar la carrera.

“Cuando salió profesional y comenzó a defender a gente criminal es cuando me di cuenta que se había vuelto otro, solo le interesaba ganar los casos y luego vino su accidente y eso lo volvió malo”, agregó.

J.T.L. se volvió a casar, lo cual, al parecer, fue uno de los motivos por los cuales Jasmani comenzó a crearle rencor.

En palabras del mismo abogado, cuando su madre agonizaba su padrastro se había conocido con su actual esposa y, según Torrico, ya estaba en “luna de miel” cuando su progenitora estaba moribunda.

“Eso nunca le voy a perdonar, nunca. Mientras mi madre seguía viva, él ya tenía a otra mujer (...) yo soy hijo y eso me dolió más que nada, por eso le guardo rencor, no podía hacerle eso a mi madre”, dijo entre lágrimas a GENTE.

De acuerdo con el relato del padrastro, Jasmani lo buscó en su propia casa el 4 de febrero de 2017 junto a otras 15 personas, a quienes los identificó como abogados, policías y fiscales; incluso –agrega– habían uniformados de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) que le apuntaron con un arma de fuego en la cabeza, mientras le electrocutaban para que firme unos papeles que desconoce su contenido. Asimismo, habrían amenazado a su esposa con violarla.

Caso mecánico

Jasmani Torrico está imputado por los delitos de secuestro, tortura, extorsión y lesiones graves contra José Antonio Cuellar por un contrato de anticrético de 20 mil dólares que el grupo Leclere y Asociados se habría negado a pagarle a la víctima.

Cuellar fue capturado por desconocidos en su taller, ubicado en Tiquipaya, luego lo trasladaron al bufete de abogados en la calle Lanza, donde lo golpearon y torturaron para obligarle a firmar una supuesta devolución de los 20.000 dólares en medio de amenazas contra su vida y la de su familia. Por este caso, Torrico fue recluido en la cárcel de El Abra con detención preventiva.

Gente

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